Existe una sinergia entre los políticos, los jueces, los medios de comunicación y los bancos. El 28 de diciembre de 1993 se toma la decisión de intervenir Banesto. Se sustituye a todo su Consejo de Administración. Si bien el padre y el hermano mayor de Rodrigo Rato pasaron por la cárcel, no se prevé el mismo destino para Rodrigo Rato. El eficiente gestor de Bankia (como todos sabemos). Mario Conde era otra cosa. Las presuntas irregularidades de Mario no costaron un duro a los españoles, por eso tenía que ir a la cárcel.
El funcionamiento de nuestro sistema es simple: Un empresario requiere un entorno favorable para sus negocios. Contrata a algún intermediario para ganarse la simpatía del político que puede agilizar esos contenidos. El intermediario exige un precio. El empresario paga. Ese dinero se reparte entre el intermediario y el político. Así funciona.
Imaginemos que un Ayuntamiento, una Comunidad Autónoma o el Estado requieren algún servicio. El sistema es el mismo, la administración pide, el empresario ofrece.
Todo español sabe que las cosas funcionan así (La norma no impide la excepción, pero son pocos los que gestionan son sobriedad, prudencia, etc. = no pueden evitar deudas descomunales = Ministro de Justicia).
¿Por qué no se publican las deudas que tiene cada partido político con los Bancos? ¿Por qué en las Cajas de Ahorro la gestión de los “designados políticos” se silencia? LAS ACCIONES DE ASTROC CUANDO SUBEN SON BENEFICIOS PARA CAJA CASTILLA LA MANCHA, PERO SI BAJAN PAGAMOS TODOS. ¿Por qué aparecen casi 2.000 ayuntamientos que presentan una gestión cercana al fraude y no se habla de cárcel para esos alcaldes?
La colaboración del PSOE con ETA no es un asunto baladí (la policía que avisa a los delincuentes para que escapen, por ejemplo), pero lo más sorprendente del Partido Popular es la impunidad para los malos gestores políticos, NO PUEDEN USAR LA JUSTICIA PARA METERLOS EN LA CÁRCEL, pero acusan a los españoles de equivocarse al votar.
El plan, la estrategia, es avalar lo que se necesita. La víctima (el ciudadano) es el culpable. Los españoles han cometido el error de no votar a Rajoy (y disfrutar de Zp). Por tanto, el señor presidente puede recurrir a este argumento para explicar las cosas que no nos gustan. Expandir nuestra responsabilidad para generar sentimientos de culpa (¿Quién le aconsejará semejante estrategia?).
Los medios de comunicación son los encargados de extender la programación.
Los jueces han sido (y son) manipulados por los políticos para tomar decisiones de cara al impacto mediático que sus decisiones pueden ocasionar. Hay una estrategia común (la jerarquía): Político, Justicia, Medios de Comunicación. En la sombra están los bancos y las grandes empresas, y vemos las apasionadas relaciones que mantienen con la vida política.
Una técnica muy usada para favorecer la inconsciencia es el olvido. Usted retira de su vista cualquier objeto o información. Pasa un tiempo prudencial. Y la conciencia se sitúa en lo real. En lo que ve. Quizá tenga usted la sensación (activada por estímulos que avalan el olvido) de carecer de ese objeto o información. Aquí lo trascendental es esconder lo que no se desea, e ir creando estímulos que activen la conciencia de lo que sí se quiere y es conveniente creer. Eso es hacer política.
Mario Conde escribió un libro titulado “Memorias de un preso”. Algo que en cualquier español sensato activa una idea: LA INJUSTICIA RADICAL QUE NOS IMPONE MARIANO RAJOY CON SUS AYUDAS A LOS BANCOS.
¿Cómo se puede hablar tan alegremente de no meter en la cárcel a los culpables de la crisis económica? ¿Cómo se va a permitir que la gestión del dinero público sea eficiente si de lograrse derrumba los privilegios de los políticos y el sistema económico que conocemos en este país?
El ideal de los españoles es trabajar de funcionarios, vivir como políticos y jubilarse como lo hacen en los bancos. Las condiciones que favorecen estos ideales se denominan Justicia.
Cuando uno no cree en la traición de un amigo (ZP o Rajoy), y empieza a relatar los motivos que deben apuntalar la fidelidad que de él espera, el dolor que siente no puede digerirlo. Tiene un componente de responsabilidad ineludible: uno se ha equivocado y ese error hace factible que progrese el mal (en su calidad de falta de entendimiento y en los acontecimientos que le suceden derivados de ese error). Es la creencia la que rige la dirección de los acontecimientos y ha de ser compartida: Culpa.
En casi todas las situaciones se trata de creer en algo que beneficia o perjudica. Y una vez establecida la creencia se comienza a imponerla en los sucesos factibles (visualizándola, etc.). Yo no he votado a Rajoy en su victoria electoral, pero le voté en sus dos derrotas. De eso es de lo que me siento culpable.
Ser objetivo y comprender la realidad supone no dormirse en cualquier creencia. Cualquier idea que rompe una creencia que nos hace sentir bien es desactivada. No queremos que la conciencia de la verdad nos haga sufrir… Pero ahí está el fallo. El miedo a sufrir nos aleja de la realidad. Sobre la base de aceptar creencias (para evitar dolor) vamos logrando fracasos peores de los que merecemos. Los medios se dedican a expandir creencias y silenciar la realidad que no conviene, con el noble propósito de no hacernos sufrir.
Es frecuente observar la arbitrariedad de la Justicia con el fin de diseñar el futuro de un hombre honrado. Al acusarlo y tratarlo como un delincuente. Esa injusticia radical (en los hombres débiles) propicia aceptar su definición personal del exterior: se transforman en delincuentes. De tal modo que ahora (después de su transformación) sus delitos reales permiten a la Justicia aplicar el castigo. Por tanto, la presunción de inocencia tiene una importancia radical en la conservación del Estado de Derecho.
No hubo manifestaciones en contra de las actuaciones judiciales contra Mario Conde. Empero, ante la desfachatez de Baltasar Garzón que incluso se permitía escribir cartas pidiendo dinero al Banco Santander (olvidando que no es un político), se presionó con todos los medios para lograr su absolución. Se paga la vergüenza de la injusticia con la verdad de la situación actual. Debemos enfrentarnos al mal y a la injusticia que sufre cualquier ciudadano porque al no hacerlo dejamos crecer las armas que nos destruyen.
En el libro de Mario Conde “Memorias de un Preso” encuentro verdades vitales muy instructivas sobre el carácter de Mario. Un secreto de la felicidad es el ánimo de mejorar las cosas. Y esta actitud no se circunscribe al medio que uno habita. Mejorar las condiciones de vida es un impulso vital que da felicidad. En ese sentido: cada victoria que supone mejorar algo conduce a la alegría, independientemente de nuestra situación.
Ayudar a los demás es algo que podemos hacer: “Qué sea lo que Dios quiera, pero a este hombre yo no le pongo las esposas”. (“Memorias de un Preso” de Mario Conde, página 396).
El proyecto de ayudar a los demás enriquece cualquier situación y previene de la inutilidad de lamentarse del pasado. Aprovechar el presente en lo que se puede hacer bien y por el bien, deja la conciencia libre de pesares.
Cuando uno cree posible la victoria del enemigo, está vencido. Una desconfianza saludable respecto a nuestras creencias (junto con el estudio de los estímulos que tienen la función de hacernos olvidar) nos permite mostrar una oposición contundente. No se trata de defenderse, sino de tomar la iniciativa y ser el creador de nuestro destino. Establecer un plan para las circunstancias vitales y no ir a remolque de los planes que los demás disponen para nuestro futuro.


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